El taller se autoabastece de la materia prima vegetal
necesaria con el cultivo de ajo, lirio, alcaucil, formio,
entre otras especies y la recolección anual que se realiza
en otoño por la zona.
Cada una otorga características propias
a las pulpas, tanto en su color como en su textura.
Los árboles y flores que disfrutamos en primavera y
verano, son transformados en papel al promediar el invierno.
El taller está ubicado en Villa los Coihues, una pequeña
población a orillas del Lago Gutierrez y cercana a Bariloche.
El entorno natural me provee de inspiración y gran cantidad
de material para fabricar el papel. Aquí descubrí, hace
quince años mi pasión por esta tarea.
En el comienzo era reciclar papel y enseñarlo a niños
y docentes de distintos establecimientos, para transmitir
la importancia de cuidar la Tierra y los recursos que ella
nos ofrece a diario.
Hoy dedico mis días a esta mágica transformación; el taller cambió
de lugar, aspecto y dimensiones pero mantiene el espíritu que
me animó
en un inicio..